El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Corazón de Aranda. Latido de León



 
Corazón de Aranda. Latido de León
Juan Carlos Higuero con las voluntarias que prepararon los deliciosos bocadillos de la merienda de la Higuero Running Festival 2019

 


 
Que adoro a Juan Carlos Higuero no es ningún secreto. Y le adoro por muchas razones. Cuando empezamos la aventura de El Último Runner él fue el primero de los atletas de élite al que entrevisté. Fue un 3 de octubre de 2016 precisamente porque el 5 de octubre se celebraba la cuarta edición de la Higuero Running Festival. Su carrera representaba el espíritu con el que había nacido el programa. La idea de juntar élite y populares por las calles de Aranda era exactamente la que nosotros queríamos reflejar: que los corredores populares encontráramos en los élite motivación e inspiración y que los élite se sintieran arropados por los aficionados.
 
Poco después, el día que anunció su retirada, pude comprobar cuando vi la Sala Samaranch del CSD abarrotada de gente (corredores, entrenadores y aficionados) que estaba ante un superclase, posiblemente uno de los grandes atletas españoles de la historia que más allá de su talento y sus éxitos deportivos había calado en el corazón de todo el que ama el deporte. Allí estaban muchos de los grandes nombres del atletismo reciente y pasado demostrando al León de Aranda su respeto y un cariño extraordinario. Fue entonces cuando fui consciente por primera vez del privilegio que había supuesto para mí que él fuera, casualidades de la vida, el primer atleta al que entrevisté en el programa. Aunque, como dice mi amiga Raquel, las cosas siempre suceden por algo. Pero lo que no sabía era que la vida me deparaba una suerte mayor.
 
No puedo precisar cuándo empezó a afianzarse nuestra relación pero el caso es que él encontró en mi entusiasmo y en mi recién estrenado amor por el atletismo el vehículo que necesitaba para transmitir el suyo ahora que ya no podía hacerlo en las pistas. Desde hace meses colabora con sus intervenciones en el programa El Último Runner aportando profesionalismo y conocimientos a la información que damos. Siempre preciso en sus comentarios pero viviendo con emoción cada cosa que cuenta, cada resultado de sus compañeros, cada carrera organizada con amor y pasión que es justo lo que él siente por su deporte.
 
Por eso no pude resistirme a participar en la Higuero Running Festival en octubre de 2018. Mi primera experiencia se limitó a correr por Aranda, comprobar que sus calles respiran atletismo y que aquella carrera era, sin duda, La Fiesta del Running. Populares y élite corriendo por el mismo asfalto y un pueblo volcado con su ilustre vecino. Pero fue una visita fugaz. Por eso volví a inscribirme en la edición de 2019 que se ha adelantado al mes de mayo para no coincidir con el Mundial de Doha que se celebra entre el 27 de septiembre y el 6 de octubre. No será Juan Carlos Higuero el que reste atención a la cita más importante del calendario.
 
Esta vez ha sido aún mejor que la primera. He hablado con algunos de los atletas de élite que allí estaban, como Ana Lozano, Juan Antonio Ramos y Javi Guerra (los dos últimos ganadores de la prueba de 10k, cada uno en su categoría) que no dudaron en acudir a la invitación de Higuero. He hablado con los corredores de distintas capacidades que participaron, con algunos de los peques que compitieron en las carreras infantiles, con periodistas como Alfredo Varona y Alfredo Duro que estaban disfrutando, viviendo la experiencia y corriendo como yo. Con la gente del pueblo que llenaba las calles, con los que entregaban los dorsales y la bolsa del corredor, con los voluntarios que te indicaban dónde había que ir, con las señoras que preparaban los bocadillos para merendar con el mismo cariño y esmero que si se los estuvieran preparando a sus propios nietos y con los patrocinadores, que saben que una carrera organizada por Higuero es sinónimo de éxito seguro. Todas y cada una de estas personas mostraron su admiración y apoyo incondicional por un hombre que fue el último en abandonar el recinto porque no dejaba nada ni a nadie sin atender y el primero en levantarse al día siguiente para remangarse y terminar de recoger hasta el último cartel.
 
Y es que todo el mundo sabe que Juan Carlos Higuero fue un atleta incomparable. Uno de los mejores. El último en darnos la gloria en la mítica distancia de 1500. Pero quizás muchos ignoren que ese corazón y esa pasión con la que corría sigue latiendo en su interior y lo vierte en cada cosa que hace, especialmente, en ayudar a su pueblo organizando una carrera que simboliza aquello que se ha convertido en mi lucha diaria: que los que corremos por afición tengamos la oportunidad de conocer y correr cerca de los que luego compiten en los campeonatos de España, los Mundiales o los Juegos Olímpicos y nos sintamos como un futbolista de equipo de barrio que por un día tiene la oportunidad de pasarle el balón a Iniesta, Torres o Iker Casillas.
 
Que adoro a Juan Carlos Higuero no es ningún secreto. Pero tampoco es algo extraño. Pregúntenle a cualquiera que le conozca. Es imposible no adorar a un hombre que pone su empeño y cariño en hacer más grande el deporte que le ha dado todo. No hay más que escucharle decir su frase favorita cuando hablamos de atletismo: no le pongamos puertas a la ilusión. Y con toda esa ilusión él trabaja también en su casa, en su pueblo, con los suyos, con ese corazón de león que late convencido de que es su responsabilidad intentar hacer más grande el atletismo popular y profesional desde el lugar que le vio nacer. Corazón de Aranda. Latido de león.
 


 

 

 

 

 

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