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Por Natalia Freire

La Deporteca

Personal Jesus



 
Personal Jesus

 

Desde el primer momento en el que vi a Diego Pablo Simeone con la camiseta del Atlético de Madrid me sentí atraída por él, no porque fuera un futbolista que me gustaba mucho y con cuyo juego me identificaba ni como lo habría hecho por un cantante o un actor de esos que nada más verlos te parecen irresistibles, no. Aunque tengo que reconocer que su mirada azul me cautivó como a una adolescente y hasta tuve sueños eróticos con él. Pero no, no me refiero a ese tipo de atraccción. Lo que quiero decir es que sentí que con él en el Atleti podríamos alcanzar el éxtasis total.
 
Para los mal pensados, o bienpensados, según se mire: No estoy hablando de sexo. Es algo mucho más trascendente. Algo que tiene que ver con el espíritu. Como en la canción Personal Jesus de Depeche Mode.
 
Contaba Martin Gore, el principal compositor de la banda, que la inspiración para escribir Personal Jesus, un tema publicado en 1989 como primer sencillo de su álbum Violator, la encontró leyendo el libro "Elvis and Me" de Priscilla Presley. En el libro descubrió que, para Priscilla, Elvis fue algo más que un esposo. Fue su mentor, el hombre fuerte que la protegía y cuidaba, que le daba seguridad y que la enseñó a creer en sí misma.
 
Por aquella época el grupo andaba transitando desde la música electrónica, con la que habían conseguido crear durante años un estilo característico, hacia nuevos sonidos que les hicieran evolucionar. Los acordes provocadores de las guitarras constituyeron un paso hacia una nueva etapa repleta de cambios internos, existenciales y estéticos.
 
La canción estuvo envuelta en polémica porque a algunos miembros de la Iglesia Católica no les gustó el uso del nombre de Jesús en la letra y declararon que la canción casi era una herejía.
 
Si a esto le añadimos que en el vídeo clip del sencillo los miembros de Depeche Mode aparecían vestidos de vaqueros del oeste en un burdel de la frontera mexicana alternando con las fulanas, la polémica ya estaba servida.


 

 
Aún así, en una entrevista, David Gahan, vocalista del grupo, declaró que había coincidido en el avión en el que la banda viajaba durante una de sus giras con un cardenal que iba camino del Vaticano. Contó que mantuvo una animada charla con él en la que llegaron a la conclusión de que, ya que el principal mandamiento del cristianismo es que Dios es Amor, si alguien sentía amor, ya fuera por sus seres queridos o por su pareja, estaría amando también al Dios cristiano aún sin saberlo. Y que eso era bueno.
 

FOTO CHOLO SIMEONE DOBLETE

 
Al poco de llegar al Atleti, Simeone se convirtió en mi Jesucristo Particular. Alguien que escuchaba mis plegarias, que se preocupaba por mí.
 
"Your own personal Jesus. Someone to hear your prayers. Someone who cares"
 
Peleaba cada balón como si fuera el último, ayudaba a sus compañeros como si fueran sus hermanos, persiguía al contrario hasta la extenuación, metía goles de fe y los celebraba como si fuera un aficionado, uno de nosotros.
 
Cuentan que de chiquito, en vez de aprenderse los ríos argentinos, se grabó a fuego las frases que ahora nosotros repetimos como mantras: lo que pasa en la cancha se queda en la cancha, el esfuerzo no se negocia, vive cada partido como si fuera el último, si se cree y se trabaja, se puede.
 
Pronto se ganó el corazón de los atléticos y la antipatía de los que le miraban desde la otra orilla del Manzanares, o del Jordán, como gustéis.

FOTO CHOLO JULEN GUERRERO


 
Después de la gloria y la fama llegó el calvario. Le crucificaron tras el pisotón a Julen Guerrero. Hicieron escarnio de todo lo que decía o hacía y él decidió marcharse con la promesa de regresar algún día. Por entonces, muchos de nosotros ya habíamos extendido los brazos y abrazado la fe.
 
"Reach out and touch faith"
 
Su marcha no me dejó un vacío como el que deja un ser querido. Tampoco me sentí como si me abandonara mi novio. Él ya era mi Personal Jesus. Vivía dentro de mí. Su recuerdo permanecía ligado a la gloria del Doblete, a su valentía, a su lucha, a su coraje y corazón.
 
Cada vez que los partidos se ponían difíciles en las gradas se entonaba el cántico que aún hoy sigue retumbando en el Calderón.
 
Cantemos todos al equipo que adoramos
 
Cantemos todos Forza Atleti Campeón
 
Cantemos todos que es la hinchada que hoy alienta que es el Frente que hoy anima Forza Atleti Campeón
 
Oé, oé, oé, oé… Cholo, Cholo...
 
Regresó, como enviado desde el cielo, el año del Centenario. Poco tiempo le vimos sobre el césped pero su sola presencia en los entrenamientos calmaba la ansiedad que la falta de entrega de otros jugadores nos generaba.
 
Un nuevo adiós, dulce, con todo el estadio coreando su nombre y él, acompañado de sus hijos, sosteniendo al más pequeño en sus brazos, prometiendo, de nuevo, volver; como en el tango.
 

FOTO CHOLO MANZANO

 
Pero antes de irse nos dejó una imagen imborrable dirigiendo a sus compañeros con energía desde el banquillo tras ser sustituido mientras el entrenador permanecía casi impasible. En aquel momento supe que algún día se convertiría en nuestro pastor, en nuestro guía.
 
Volvió una fría mañana de diciembre para llenar de ilusión a una hinchada que se sentía muy sola y vulnerable viendo cómo su equipo se arrastraba por el fango.
 
Tras escucharle en su primera entrevista como entrenador del Atleti renové mis votos y declaré con todas mis fuerzas que creía en él, que nunca había dejado de creer.
 
"Lift up the receiver i´ll make you a believer"
 
En tan sólo unos meses se convirtió en la voz que clamaba en el desierto el lugar que habíamos perdido entre los grandes, en el oasis que calmaba nuestra sed de triunfos, en el profeta que hablaba con sencillez de cosas complejas, en el hombre que nos devolvió la fe en nuestro equipo.
 
Se rodeó de hombres que se convirtieron en sus discípulos y juntos caminaron alentados por una muchedumbre que vibraba con sus gestas, repetía sus consignas y las aplicaba a su propia vida.
 
Los fariseos los observaban desde la distancia y murmuraban: violentos, ya caerán...
 
Nos condujo con firmeza partido a partido caminando sobre las aguas de una Liga que fue milagrosa. Perdonó a los que cometieron el error de abrazar otro credo seducidos por dioses paganos.
 
"You need to confess. I will deliver. You know i´m a forgiver"


 
FOTO CHOLO SIMEONE CORAZÓN

 

Nos llevó hasta la gloria en Bucarest, Madrid y Mónaco y padecimos juntos el Vía Crucis en Lisboa. Él nos ayudó a arrastrar aquella dolorosa cruz -aún me sangra, de vez en cuando, la herida- susurrándonos que levantáramos bien alta la cabeza porque nada se le podía reprochar al que lo había dado todo.
 
Nos devolvió al hijo pródigo. Hubo un Judas entre sus discípulos. Nos salvó de la duda, de la desesperanza, de la confusión, de los cantos de sirena. No consuman. Y nos dejó un mandamiento único: Siempre hay que creer.
 
Todo esto nos ha dado. De todo esto nos ha salvado. Por eso le amo cada minuto de mi existencia. Un minuto es la vida. Por eso Diego Pablo, el Cholo, Simeone es mi Personal Jesus.


 

 

 

 

 

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