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Por Natalia Freire

La Deporteca

Los Óscar de Rocky



 
Los Oscars de Rocky

 

El próximo domingo 28 de febrero en el Teatro Dolby, en Hollywood, (Los Ángeles) se celebrará la edición número 88 de la Ceremonia de Entrega de los Premios de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas. Vamos, que van a dar los Óscar.
 
Prácticamente en todas la ediciones celebradas hasta ahora ha habido alguna película relacionada con el deporte que ha obtenido nominaciones o premios.
 
La primera película en postularse como gran triunfadora en una ceremonia de los Óscar fue El Orgullo de los Yankees (1942) de Sam Wood. Protagonizada por Gary Cooper dando vida al jugador de béisbol Lou Gehrig que falleció de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), obtuvo 11 nominaciones aunque sólo se llevó una estatuilla. En 1945 fue El Sueño del Grand National, con la jovencísima Elizabeth Taylor y la carrera de caballos más famosa del mundo como parte del argumento, la película de deportes que optó a algunos premios. En 1966 otra película sobre el mundo de las carreras, pero de coches, compitió por los galardones. Grand Prix dirigida por John Frankenheimer y protagonizada por James Garner e Yves Montand marcó un antes y un después en las retransmisiones deportivas en televisión porque los realizadores copiaron la técnica de la película.
 
Pero si hay un deporte que ha encontrado un lugar ideal en el cine y que ha cosechado los mayores éxitos en los Óscar ése es el boxeo.
 
Desde la edición de 1932 en la que la película El Campeón de King Vidor obtuvo 4 nominaciones y se llevó 2 premios, la mayoría de las películas relacionadas con el boxeo han recibido alguna nominación.
 
Cuerpo y Alma de Robert Rossen, El Ídolo de Barro de Mark Robson, El Hombre Tranquilo de John Ford, Marcado por el Odio de Robert Wise, Toro Salvaje de Martin Scorsese y ya en este siglo Cinderella Man de Ron Howard o la gran triunfadora, Million Dollar Baby de Clint Eastwood, son algunos de los títulos que fueron más aclamados en los Óscar de Hollywood.
 
En la edición de este año también habrá una película de boxeo compitiendo por una estatuilla. Concretamente por la de Mejor Actor de Reparto. Y aunque muchos critiquen esta nominación la realidad es que es bien merecida. Me refiero a Sylvester Stallone y a la película Creed. La Leyenda de Rocky.
 
Se trata de la séptima entrega de la serie de películas en las que el personaje de Rocky Balboa es protagonista.
 
Dirigida por Ryan Coogler y protagonizada por Michael B. Jordan y Sylvester Stallone, la película cuenta la historia del hijo del Campeón del Mundo de los Pesos Pesados, Apollo Creed, que no llegó a conocer a su padre porque falleció en un combate antes de que él naciera. Quiere boxear y por eso se va a Filadelfia en busca de Rocky para pedirle que sea su entrenador.
 


 
Y muchos os estaréis preguntando que cómo es posible que una película consiga seis secuelas y que todas ellas hayan sido éxito de taquilla.
 
Posiblemente la respuesta está en que la primera película es tan buena que puede prolongarse en el tiempo eternamente.
 
Rocky (1976) fue dirigida por John G. Avildsen. Stallone, además de protagonizarla fue el autor del guión.
 
La película obtuvo 10 nominaciones entre las que se incluían las de Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guión Original. Se llevó tres de los Óscar más importantes: Mejor Película, Mejor Director y Mejor Montaje.
 
Seguramente muchos ignoráis algunos de los detalles que rodean a esta película. Para empezar, que está basada en una historia real, la de Chuck Wepner, un boxeador de tercera fila de origen francés al que apodaban El Sangrador de Bayona (porque en cuanto le tocaban las cejas se ponía a sangrar) y que pasó a la historia por ser capaz de mandar a la lona al mismísimo Muhammad Ali.
 
Wepner, que fue sparring de Joe Frazier, fue contratado por un joven promotor llamado Don King para que se enfrentara al Campeón nada más recuperar su título en aquella memorable pelea celebrada en Zaire frente a George Foreman. Wepner aceptó encantado pues estaba en el ocaso de su carrera y su bolsa era de 100.000 dólares.
 
Durante el noveno asalto conectó un golpe en el costado del Campeón y lo derribó. En ese momento entró a formar parte de la historia porque había logrado doblegar al todopoderoso Ali. El mundo entero se preguntó si un hombre que no había destacado en toda su carrera deportiva sería capaz de vencer al mejor de todos los tiempos. La incógnita se disipó antes de que acabara el combate pues Ali, herido en su orgullo, desató toda su ira en forma de derechazos al rostro del francés y se acabó la historia.
 
Entre el público se hallaba un joven aspirante a actor que observó aquella escena como si fuera una metáfora de su propia vida. Su nombre, Sylvester Stallone. Nada más volver a su humilde apartamento en un suburbio de Nueva York se puso a escribir un guión. Tres días después ya lo había terminado.
 
Los paralelismos del personaje de Rocky no son sólo con Wepner sino con el propio Stallone. Al actor no le iban bien las cosas en aquella época. Se pasaba la vida de audición en audición siendo rechazado una y otra vez hasta que un día, antes de marcharse tras una nueva negativa para el papel para el que había hecho una prueba, comentó que tenía un guión sobre boxeo y que si lo querían ver. Y mira tú por dónde que le contestaron que sí.
 
Por eso Sylvester Stallone siempre recomienda a los actores y escritores que están empezando que no se rindan, que cuenten sus proyectos porque, antes o después, alguien los tendrá en cuenta y podrán realizarlos.
 
Rocky no es sólo una historia sobre el boxeo y la vida, no es sólo una gran película que obtuvo nominaciones y premios en los Óscar, es el ejemplo de que si trabajamos sin descanso y perseguimos nuestros sueños sin rendirnos, existen muchas probabilidades de que podamos hacerlos realidad.
 


 

 

 

 

 

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