El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Niebla



 
Niebla

 


 
Contaba Antonio Ruiz, periodista de la Cope, que el comandante del avión que trasladaba al Atleti hasta Barajas después del partido en Villareal que acabó con un 3-0 para el equipo local, demostró una gran destreza al aterrizar entre la niebla. El vuelo, que debía haber durado poco más de treinta minutos duró setenta.
 
Era el remate a una noche negra no sólo por el 3-0, la lesión de Oblak y la de Thiago, sino porque se percibía en la energía que rodeaba a la expedición que algo malo le pasaba al equipo más allá del temor por el accidentado vuelo.
 
Bien sea porque era la víspera de un martes y 13, porque subieron al avión siendo ya 13 y martes, que ya saben, ni te cases ni te embarques, o porque en torno al equipo gira una energía, digamos, convulsa, con mudanza, mutación del escudo en logo y ese ansia de convertir en una marca algo que vive en el corazón de la gente, pero el caso es que parece que algo no va bien. Este año el parón navideño nos va a venir de cine.
 
Pero, ¿qué nos pasa? Al margen de todos estos factores tenemos un problema con la energía. Lo vi claro en el derbi. En las calles, en las gradas, no parecía un derbi. Sentí la misma energía, negativa en este caso, que sentía antes de 2011, cuando éramos un equipo “amigo” para el Madrid porque siempre contaban con los seis puntos de los partidos que se jugaban contra nosotros en la Liga.
 
Qué no cambió y debió cambiar y qué cambió y no debió hacerlo.
 
Simeone dijo hace años que él se movía por energías. Que si la energía era buena y fluía, no había problema, pero si cambiaba, se iría. Por su bien y el del equipo.
 
La energía ha cambiado. Es evidente. Y aquí me tenéis, rezando para que vuelva a cambiar y el Cholo no se vaya. Está pasando lo que yo esperaba: lesiones y falta de adaptación de algunos jugadores porque nunca llegaron los refuerzos que le aseguraron a Simeone que tendría para relanzar al equipo.
 
Para colmo, nos espera una mudanza y el escudo va a sufrir una mutación a logotipo. Demasiadas cosas cambiando al mismo tiempo.
 
Muchos creemos que el cholismo murió en Milán. Que Simeone quiso irse. Lógico. Yo también quise irme. Se me quebró el alma allí. Sólo una maniobra de la directiva le mantuvo al frente del equipo un año más.
 
Esos días acabaron. Estaba equivocado y las palabras sólo pueden hacer daño.
 
Ojalá no se fuera nunca pero si decidiera hacerlo lo haría con todas mis bendiciones y con mi agradecimiento eterno. Me ha hecho tan feliz que puede hacer lo que quiera, aunque se me parta el corazón sólo de pensar en un Atleti sin él. Hace tiempo que le declaré amor eterno y eso no va a cambiar por muchos partidos que perdamos o porque él entrene a otro equipo.
 
El postcholismo, el cambio de estadio y la transformación del Atleti en una marca podría matarnos. Podríamos morir de éxito.
 
Estos últimos días la niebla envuelve al equipo. Pero creo firmemente en una cosa: cuando la niebla se vuelva más densa y todo se vuelva oscuro y tenebroso allá, al fondo, brillará la misma luz que siempre ha iluminado a este equipo: su afición. Porque somos nosotros, el Atleti, somos nosotros.
 

 

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