El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Polvo



 
Polvo

 

Llevo aquí toda la vida. Aún recuerdo la primera vez que entré en el Vicente Calderón el día que lo inauguraron, allá por el 66. Mi mujer estaba embarazada de nuestro segundo hijo. Nos pareció un estadio increíble. Nada que ver con el pequeño Metropolitano.
 
Llevo viendo al Atleti desde esta localidad más de 40 años. Primero en los bancos de madera y ahora desde estos asientos modernos que mi mujer limpia cuidadosamente cada día de fútbol. Siempre tienen una fina capa de polvo gris. Antes pensaba que era por el tráfico de la M-30. Supuse que cuando terminaran el Madrid Río y los coches pasaran por los túneles los encontraríamos más limpios. Pero no. Ese polvo persiste en nuestros asientos.
 
Ese polvo es, posiblemente, lo único que nos sigue acompañando desde hace décadas porque ¡cómo ha cambiado todo! Hay restaurantes, tiendas y hasta una clínica. Pero, por mucho que cambien las cosas, sigo amando a este equipo, a este estadio y no deseo irme a otro. Son tantas las emociones, alegrías y momentos intensos que he vivido en el Calderón que quisiera descansar aquí eternamente.
 
Hasta decidí que, cuando me llegara la hora, mis cenizas debían esparcirse en su césped, en este santuario del fútbol, en mi templo.
 
Sin embargo cuando se lo comenté a mis amigos me dijeron que eso no podía ser. Me contaron que lo habían permitido antiguamente pero que tuvieron que prohibirlo porque era tal la demanda de peticiones que de satisfacerlas todas en vez de tierra bajo el césped habría cenizas.
 
En fin, habrá que pensar en otra solución aunque, desde entonces, no dejo de preguntarme si realmente aquel polvo gris de los asientos que limpiaba mi mujer con esmero se debía, como yo pensaba, al tráfico de la M-30. Quizás no.
 


 

 

 

 

 

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