El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Singuila Mingui



 
FOTO PADRE AGUIRRE

 

En estos días se está estrenando en toda España la película El Corazón de África, la historia de dos hermanos que huyendo de las guerrillas que asolan la República Centroafricana, el segundo país más pobre del mundo, llegan a la Fundación Bangassou, un oasis en el infierno de la guerra que sacude aquel país desde hace años. Allí encuentran educación, sanidad, estabilidad y, lo más importante, esperanza para vivir.
 
El trabajo de la Fundación Bangassou no sería posible sin un cura llamado Juanjo Aguirre, un misionero que iba para médico pero que decidió dedicarse al sacerdocio y marcharse a África hace más de 30 años. Dejó atrás todo lo que conocía para dedicarse a ayudar a quienes más lo necesitaban. Desde entonces ha construido varios hospitales capaces de ofrecer asistencia a embarazadas, enfermos terminales de Sida e, incluso, realizar operaciones quirúrgicas. La Fundación lleva adelante más de 25 proyectos relacionados con la Educación, la Sanidad y la Promoción Social.
 
Y ahora os estaréis preguntando: ¿Qué tiene que ver esto con La Deporteca?. Os lo voy a contar:
 
Hace poco más de dos años que supe por primera vez de la existencia de Juanjo Aguirre. Fue a través de otro documental que rodó la gente de la Peña Los 50, un grupo de aficionados del Atleti que trabajan para que la historia de este club se conozca con exactitud y para fomentar la cultura que el equipo del Manzanares genera a su alrededor.
 
Un día, María José Navarro, compañera de la Cope, llamó a José Antonio Martín Petón, miembro de Los 50, para contarle que la guerrilla había entrado en la Misión y había destrozado todo lo que encontraron a su paso. También le contó que el padre Aguirre, además de ser un hombre buenísimo, era del Atleti.
 
La historia les conmovió y decidieron organizar una visita a Centroáfrica para grabar aquella realidad, mostrar al mundo lo que allí ocurre y, de paso, llevar un poco de alegría a ese pueblo a través del fútbol y del Atlético de Madrid.
 
Y allá que se fueron, cargados de ilusión, de balones y de camisetas del Atleti y también de la UCAM, la Universidad Católica de Murcia que, además de demostrar desde hace años su compromiso con los deportistas españoles ayudando a muchos de ellos en sus carreras, no dudó en apoyar a Los 50 en esta empresa.
 
El documental se titula Singuila Mingui que en sango, idioma de la República Centroafricana, significa Muchas Gracias. Durante 34 minutos podemos ver dos historias paralelas. Por un lado, el día a día de Juanjo Aguirre relatando y enfrentándose a situaciones durísimas que se vuelven más amables con la ayuda de la Fundación y, por otro, las peripecias de un joven que quiere viajar hasta Rafai, la ciudad en la que se va a celebrar el partido que organiza la Peña los 50 y la UCAM.


 

 


 
El conflicto que castiga la República Centroafricana está calificado de religioso porque son etnias de diferentes credos las que combaten a fuego y machete por controlar el país a costa del sufrimiento de un pueblo humilde. Pero la realidad es que los intereses económicos son los verdaderos causantes de esta tragedia que se produce a diario.
 
En Centroáfrica se ha encontrado petróleo, hay minas de diamantes y, sobre todo, minas de coltan, que es un mineral compuesto por colombita y tantalio utilizado en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial. Es decir, es lo que hace que funcionen nuestros móviles, tablets y cualquier otra herramienta relacionada con las telecomunicaciones. Se podría decir que es el nuevo oro.
 
Empresas chinas, rusas y americanas luchan por el control de esos recursos naturales y, como dice Juanjo Aguirre, “cuando los elefantes se pelean la que más sufre es la hierba que hay bajo sus patas”.
 
La labor de la Fundación Bangassou es fundamental para el pueblo. Enseñar a leer y escribir a los niños de Bangassou es abrirles los ojos y darles un futuro. Muchos de ellos son raptados por la guerrilla, convertidos en niños soldados o, en el caso de las niñas, en esclavas sexuales. El Sida, que en Europa se ha convertido en una enfermedad crónica, allí sigue siendo una epidemia que se lleva, especialmente, a la población de entre 15 y 35 años.
 
Desde el momento en el que la gente de Bangassou supo que se iba a celebrar un partido de fútbol la ilusión y la alegría inundaron todo. El Fútbol es importantísimo para ellos porque les une. Durante todo el documental vemos a gente con camisetas de todos los equipos de Europa: Manchester United, Arsenal, Paris Saint Germaine, Real Madrid, Barcelona, Real Sociedad y, por supuesto, del Atleti. Para ellos, el fútbol, animar a sus equipos, nuestros equipos, es algo más que una afición. Es vivir como personas normales durante unos minutos en un lugar donde nada es normal, salvo la muerte.
 
El día que llegaron a Centroáfrica una cooperante italiana le preguntó a Juan Luis Cano :
 
-¿Qué habéis venido a hacer aquí? En este país no hay nada por lo que merezca la pena vivir.
 
Estaba muy equivocada. Merece la pena ir para aliviar el sufrimiento de aquel pueblo y, si no podemos ir, merece la pena colaborar con la Fundación Bangassou para ayudarles a dar consuelo a los desheredados de la tierra porque ellos lo hallarán, simplemente, en un balón de fútbol.
 
Ojalá que cuando veáis este documental comprendáis que la gente es tan feliz, o más, jugando al fútbol en las calles de cualquier ciudad española como en las calles de una ciudad centroafricana y os decidáis a colaborar con la Fundación Bangassou. Si lo hacéis, yo os diré de corazón: Singuila Mingui.
 

 


 
Singuila Mingui Partido

 

 

 

 

 

© La Deporteca 2016. Todos los derechos reservados. ladeporteca@gmail.com