El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Un Bronce para Blancanieves



 
Un-Bronce-para-Blancanieves


 

La nieve, tan escasa en estas tierras, estuvo con ella desde el momento en el que nació y le pusieron un nombre de princesa de cuento. Su vida ha estado repleta de éxitos. Pero esa niña, la primera en una familia en la ya que había 5 niños, siempre supo que para llegar a lo más alto de la montaña o de la vida había que esforzarse y trabajar mucho.
 
Desde muy pequeña se movió con facilidad y con velocidad en la nieve. Quizás por eso, para poder participar en su primera competición internacional, la Federación tuvo que mentir sobre su edad. Dos años después disputó sus primeros Juegos Olímpicos en Lake Placid (Estados Unidos). Aquella adolescente de tan sólo 16 años ya sabía lo que era viajar de aquí para allá, de montaña en montaña, lejos de su familia, para poder competir.
 
Sabía a lo que se enfrentaba porque su hermano mayor también lo había hecho. Pero, a pesar de saber el duro camino que le esperaba, no dejó de hacerlo. Quería triunfar. Quería que el esquí fuera importante en su tierra. Y estaba preparada para demostrarlo.
 
Continuó trabajando sin rendirse. Tomando como ejemplo a su hermano, que había reinado años antes en el Olimpo de los dioses. Esforzándose año tras años para demostrar que nadie le había regalado nada. Que los éxitos que iba consiguiendo eran fruto de su trabajo y que, llegado el momento, estaba dispuesta a luchar por estar en lo más alto.
 
El momento llegó. Fue en Calgary (Canadá) en 1988. Eran sus terceros Juegos Olímpicos a los que llegaba con el sueño, deseo, casi obsesión, de ganar una medalla olímpica. Después, se marcharía.
 
Pero los deseos a veces no se cumplen cuando uno lo decide y la joven con nombre de princesa se fue por los suelos igual que sus sueños. Llantos, frustración y desesperación nublaron su ánimo y las lesiones y las sombras oscurecieron su futuro. Hasta que comprendió que ella no era de las que se rendían.
 
Cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Invierno en Albertville (Francia) en 1992, cumplió su sueño y ganó una medalla de Bronce. La segunda para los deportes de invierno españoles después del Oro que su hermano Paco ganara 20 años antes, en 1972, en los Juegos de Sapporo (Japón). Su medalla de Bronce, la primera para una mujer, le supo a oro por lo que le había costado y enorgulleció a todo un país. Blanca Nieves Fernández Ochoa, una mujer con nombre de princesa de cuento. Una mujer admirable, luchadora, imparable y apasionada. Historia del deporte español que continúa su camino en FEMENINO SINGULAR.
 

 

La tele de tu vida: La medalla de Blanca Fernández Ochoa (1992)


Ver La tele de tu vida: La medalla de Blanca Fernández Ochoa (1992)


 


 

 

 

 

 

© La Deporteca 2016. Todos los derechos reservados. ladeporteca@gmail.com