El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Una inmensa minoría



 
Una inmensa minoría


 

En España hay dos tipos de deportes: el fútbol y el resto. El fútbol es ese negocio mastodóntico que embriaga a las empresas y por el que se pagan cantidades indecentes y el resto son los deportes minoritarios. Sin embargo, viendo la afluencia de público al Palacio Multiusos de Guadalajara durante la celebración de la prueba de la Copa del Mundo uno se pregunta si realmente la Rítmica es un deporte minoritario.
 
Minoría: Nombre femenino. Parte de un conjunto o grupo que representa el porcentaje menor o más pequeño de todo el conjunto o grupo.
 
Las entradas, puestas a la venta meses antes, se agotaron en apenas dos horas. La cita de junio era esperada como agua de mayo. Para muchos era la primera vez que podíamos ver a nuestras gimnastas y a las internacionales compitiendo en vivo y en directo. Durante el año tenemos que conformarnos con ver streamings imposibles para disfrutar de ese espectáculo que es la Copa del Mundo o, si se trata de un Campeonato de Europa o de un Mundial, esperar a que pongan parte de la competición en directo en Teledeporte y el resto en diferido o por la web. Y a veces, ni eso.
 
El deseo de la Seleccionadora Nacional, Anna Baranova, de ver en España una prueba de Copa del Mundo se vio satisfecho con creces. En Guadalajara se celebró, por fin, una prueba internacional que reunía a las mejores gimnastas del momento. Una competición oficial. Y de las grandes. En año olímpico. La última antes del Campeonato de Europa. ¡Casi nada!
 
Desde Córdoba, Pontevedra, Valladolid, Madrid, Badajoz, Vitoria, Alicante y, por supuesto, Guadalajara, llegó gente para abarrotar las gradas del Multiusos. También vimos banderas rusas, búlgaras, portuguesas y mexicanas. Toda la Rítmica del mundo representada en un mismo espacio durante tres hermosos días.
 
Cada vez que alguna de las gimnastas pisaba el tapiz el griterío era fabuloso. La Rítmica no entiende de nacionalismos y el público ama y sufre con todas las gimnastas. Se aplaudía cada riesgo, cada recogida con éxito. Se sufría con cada nudo en la cinta, con cada maza por el suelo. Pero, lógicamente, la empatía era mayor con las nuestras. Cuando le llegaba el turno a las españolas el pabellón temblaba, literalmente. Los gritos, los aplausos y la emoción se elevaban cuando por el túnel asomaba el Conjunto, Carolina Rodríguez, Natalia García, Sara Llana o Polina Berezina (las dos últimas actuaron fuera de concurso).
 
Según Sara Bayón, entrenadora del Conjunto, esta circunstancia era buena y mala porque provocaba mayor motivación y concentración en las gimnastas pero apenas podían escuchar la música.
 
En cualquier caso, el resultado fue inmejorable porque el Conjunto logró el Oro en el Concurso General. Fue emocionante ver a Anna Baranova y a Sara Bayón tras la actuación del ejercicio Mixto (el viernes actuaron con 5 Cintas), esperando el resultado en la grada, junto a Mónica Hontoria y Dagmara Brown, miembros fundamentales del equipo técnico y responsables de los éxitos que el Conjunto viene cosechando desde los Juegos de Londres en 2012.
 

Una inmensa minoría


 
Y hablando de Londres: Lidia Redondo, componente del equipo que se quedó a las puertas de la medalla olímpica en aquellos Juegos y que tras una breve retirada se reincorporó al Conjunto el año pasado, vio desde la grada la actuación de sus compañeras. Lidia, que recientemente ha sido operada de su pierna derecha, bajó con sus muletas a felicitarlas y todas besaron con sumo cariño su cara dejando una estampa de labios rojos en su frente y sus mejillas. Fue un gesto maravilloso.
 
Hubo mucha emoción en Guadalajara, sí. Pero no sólo en las gradas y en los tapices.
 
Polina Berezina se paró en plena calle a firmar autógrafos y a fotografiarse con las jóvenes gimnastas que la rodearon.
 

Una inmensa minoría


 
Almudena Cid atendió hasta la extenuación a todos los lectores de sus cuentos de Olympia. Dos Campeonas Olímpicas, Tania Lamarca y Nuria Cabanillas (en agosto se cumplirán 20 años de su Oro en Atlanta) también atendieron amablemente a todos los aficionados. Muchos de ellos ni siquiera habían nacido en el 96, pero las conocen a través de la revista Sobre el Tapiz, la web InfoRitmica y cuentas de twitter como @esteruss que se encargan de que todo el mundo esté al tanto del pasado, el presente y el futuro de la Rítmica.
 

Una inmensa minoría


 
A pesar de que los medios grandes, apenas se hacen eco de la Rítmica (María Valero de Marca y Paloma del Río de RTVE luchan para que este deporte sea tratado con justicia) algunas empresas se han dado cuenta de que puede ser económicamente rentable.
 
La Federación y su presidente, Jesús Carballo, han sabido captar la atención de las marcas que encuentran en las gimnastas un claro ejemplo de vida saludable y responsable. Por eso en los últimos meses muchas se han interesado en patrocinarlas hasta el punto de abrumarlas con tanto compromiso publicitario.
 
Pero no nos engañemos. Lo importante no es la rentabilidad económica que pueda permitir a las gimnastas seguir escribiendo páginas de éxito. No es el eco en los medios de comunicación valorando en su justa medida los triunfos que las gimnastas consiguen para España. Eso no importa. Al fin y al cabo, según todo el mundo, la Rítmica es un deporte minoritario. Así que, centrémonos en lo importante:
 
Lo importante es que estas deportistas han conseguido inspirar a muchas niñas, y también niños, que al salir de clase recogen sus aros y sus cintas y se dirigen a sus clubs a entrenar. Que en cada entrenamiento intentan superar sus límites. Que saben que con esfuerzo se consigue el éxito. Que han descubierto que haciendo deporte se refuerza la amistad y el compañerismo. Que cada fin de semana participan en torneos y campeonatos en todas las categorías. Que cada vez que pisan al tapiz logran que sus familias se enorgullezcan y emocionen. Que sueñan con subir al pódium y lo consiguen. Y que nos hacen soñar con que algún día la Rítmica dejará de ser considerada un deporte minoritario. Porque no lo es. Lo demostramos en Guadalajara: Somos una inmensa minoría.
 

Una inmensa minoría

 

 

 

 

 

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