El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

La Vida. Un Slalom



 
Paquito Fernández Ochoa Slalom

Comienza a hacer frío de verdad y, aunque sé que a la mayoría de vosotros os gusta más eso que llamáis buen tiempo, yo estoy feliz porque me encantan los deportes de invierno y es una excusa perfecta para recomendaros un libro relacionado con la nieve y el esquí.
 
Pero hay otra razón por la que quiero hablaros de un libro en el que la nieve y el esquí tienen mucho protagonismo porque se cumplen nueve años del fallecimiento del único deportista español que consiguió una medalla de Oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno, algo que no se ha vuelto a repetir hasta el momento. Fue en los Juegos Olímpicos de Sapporo (Japón) en 1972. Ha llovido mucho o, mejor dicho, ha nevado mucho desde entonces y con el paso del tiempo aquella medalla adquiere cada vez más valor. El dueño de ese metal es Paquito Fernández Ochoa.
 
El día que nació Paquito, un 25 de febrero de 1.950, cayó una nevada espectacular en su pueblo, Cercedilla. Me gusta pensar que era un presagio de lo que la nieve iba a significar en su vida.
 
Con tres años ya tenía unos esquíes fabricados por su tío de forma artesanal y a los cinco le regalaron sus primeras botas. Con trece debutó en los Campeonatos Juveniles de España gracias a que la Federación hizo la vista gorda puesto que aún no había cumplido la edad permitida para disputar el Campeonato. Aún así, se impuso en el Slalom Gigante y en el Especial.
 
Tras estos éxitos pasó cuatro años en el Equipo Nacional de Promesas en los que progresó notablemente logrando victorias en Slalom Gigante, Especial y Combinado de los Campeonatos de España absolutos en 1.967.
 
Su Primera participación en unos Juegos Olímpicos de Invierno fue en 1968 en Grenoble (Francia) en los que consiguió un decimotercer puesto en su especialidad, el Slalom Especial. Al año siguiente fue noveno en los Campeonatos del Mundo de Val Gardena (Italia).
 
Con estos buenos resultados Paquito contempló la posibilidad de lograr una medalla para el esquí español en Japón y con la ayuda de su entrenador, Bernard Favre, consiguió situarse, en tan sólo un año, en los primeros puestos del ranking mundial.
 
En estas inmejorables condiciones se presentó en los Juegos Olímpicos de Sapporo. En la primera manga obtuvo un tiempo de 55.36, un registro espectacular. Pero la apoteosis llegó en la segunda manga en la que consiguió un tiempo de 53.91. De lo rápido que iba, pasó la última puerta prácticamente tumbado de espaldas. La suma de las dos marcas (1.49.27) le otorgaba la Medalla de Oro y, desde entonces, el 13 de Febrero de 1972 también está escrito en la historia del deporte español con letras del mismo metal.
 
Era el tercer Oro Olímpico Español, tras el de De Amézola y Villota (Cesta Punta) en los Juegos Olímpicos de París, (Francia) en 1900 y el conseguido por José Álvarez de las Asturias-Bohórquez, Julio García Fernández y José Navarro Morenés (Equipo de Hípica) en los Juegos de Ámsterdam (Países Bajos) en 1928, triunfos que la mayoría de la sociedad española desconocía.
 
Tras el éxito en Sapporo, Paquito fue considerado un héroe y por ello fue elegido Abanderado en los Juegos Olímpicos de Múnich, (Alemania) que se celebraron entre el 26 de Agosto y el 11 de Septiembre de aquel mismo año.
 
Cuando terminó su carrera deportiva, que estuvo repleta de éxitos, siguió demostrando por qué muchos le consideraban un ídolo también en su vida personal, especialmente, al verle enfrentarse al cáncer que padecía con una valentía y sentido del humor que sirvieron y aún hoy sirven de ejemplo para mucha personas.
 
Si queréis conocer todos los detalles sobre su vida debéis leer el libro editado por La Esfera de Los Libros y escrito por Pedro Simón que se titula LA VIDA, UN SLALOM.
 
Pedro Simón es de esos escritores que tiene la habilidad de conmoverme con cada uno de sus textos aunque de lo que hable sea aparentemente intranscendente. Puede que el genial escritor y periodista que es hoy surgiera en parte gracias a Paquito Fernández Ochoa. Juntos pasaron mucho tiempo hablando, recordando y reflexionando sobre el deporte y la vida mientras que Paquito luchaba contra el cáncer.
 
En las páginas de este libro encontramos capítulos dedicados al esquí, a la competición, a los triunfos, a la retirada, a la familia, a las aficiones y también a la enfermedad y su forma de afrontarla.
 
Paquito Fernández Ochoa, La Vanguardia Descubrimos no sólo la vida de un deportista sino también el ejemplo de un hombre que vivió convencido de que "la vida siempre te da excusas para vivirla, siempre te da motivos para sentirte afortunado".
 
No deja de sorprenderme que Paquito pronunciara estas palabras unos meses antes de morir, mientras le plantaba cara al cáncer en la Clínica Anderson, contándole su vida entera a Pedro Simón.
 
Entre los muchos momentos en los que hablaron del deporte hay que destacar las páginas en las que cuenta las sensaciones que tuvo cuando ganó el Oro Olímpico en Sapporo, el orgullo de ser el Abanderado de su país en los siguientes Juegos Olímpicos y la pasión con la que defendía que el esquí no era ni un deporte para pijos ni exclusivo para jóvenes.
 
La parte más conmovedora se centra en la enfermedad y en cómo debían comportarse tanto el enfermo de cáncer como su familia. De los suyos habla con ternura y se muestra feliz por contar con tantas personas a las que querer y por las que sentirse querido.
 
Paquito Fernández Ochoa sostenía que todo es más fácil si se encara con sentido del humor y por eso sus más allegados bautizaron esa habilidad para reírse y hacer reír, incluso en los momentos más difíciles, como Pacoterapia.
 
Por eso, el que piense que éste es un libro en el que se cuenta lo duro que es padecer cáncer y en el que el protagonista sólo habla de sus temores al saberse cercano a la muerte, está equivocado. En La Vida. Un Slalom hay un montón de anécdotas divertidas y hasta chistes; reflexiones repletas de sentido común y, por encima de todo, un hombre que siempre fue muy valiente. Quizás por eso afrontó su enfermedad con entereza porque como él mismo afirmaba: "El que se asusta, el que lo ve todo negro, el que se deprime, ése se está muriendo ya".
 
El libro La Vida. Un Slalom es el resumen de la vida de un deportista fantástico pero también el manual para seguir un método, la Pacoterapia, y aprender que, tanto en el deporte como en la vida, hay que ir pasando puertas como en un eslalon, sorteando curvas y cambios de peraltes que hacen el descenso complicado pero jamás, jamás, hay que rendirse.


 

 

 

 

 

 

 

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