El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Yo lo vi



 

Yo lo vi Sois muy jóvenes. Yo ya soy muy mayor. Llevo en el Atleti tanto tiempo que hasta he perdido la cuenta. Pero también fui joven y de aquellos años guardo muchos recuerdos.
 
Estuve en el Estadio Vicente Calderón el día 2 de octubre de 1966, día en el que se inauguró, y vi a Luis marcar el primer gol en la historia de nuestro templo. Un cabezazo inapelable que se coló en la portería del Valencia.
 
Días después también le vi marcar el primer gol en competición europea contra el Malmoe en un partido de Recopa de Europa. Lástima que ya no exista. Me gustaba esa competición.
 
Le vi convertirse en el máximo goleador del equipo en todas las competiciones y sus goles siempre eran predecibles; no fallaba.
 
También estuve en Heysel en la Final de la Copa de Europa en el 74. Cuando el árbitro señaló la falta todos nos mirábamos sabiendo que Luis iba a marcar. Él también lo sabía y por eso alzó los brazos para celebrar el gol incluso antes de que entrara en la portería. ¡Qué momento glorioso!
 
A Luis le vi un día de jugador y al siguiente de entrenador. Le vi ordenar al equipo desde la banda como antes lo hizo sobre el césped. Le vi mandar, señalar, exigir, motivar. Le vi extender los brazos para dar indicaciones. Cabrearse con los que hasta hacía poco habían sido sus compañeros y también vi cómo Luis convirtió a ese Atleti, que casi fue Campeón de Europa, en Campeón Intercontinental.
 
Le vi marcharse del Atleti y volver años después. Le escuché hablando con los chicos en el vestuario del Bernabéu diciendo que estaba harto de perder en ese estadio y que había que morir por los 50.000 que estaban fuera animando, por la camiseta, por nuestro orgullo. Le escuché decir que sólo había un campeón y que iba de rojo y blanco.
 
Pero también vi su cara el día que el Atleti descendió. Supe de su dolor. Supe que volvería para rescatarnos. Y así fue. Nos sacó del infierno, nos recordó el pasado y nos mostró el futuro: Fernando Torres.
 
Con Luis ganamos la Liga y la Copa siendo él tanto jugador como entrenador. Con Luis ¡hasta ganamos una Liga en Segunda División!
 
Cuando estuvimos tranquilos, ya de vuelta en el lugar que nos correspondía, volvió a marcharse. Y cuando le vi en el banquillo de la Selección, sentí orgullo.
 
Le vi encararse con los medios. Defender a los suyos como antes hizo en el Atleti y en todos los equipos a los que entrenó. Vi a jugadores de toda clase defenderle como a un padre. Vi a Vicente del Bosque, a Xavi, a Iker y al resto de la Selección, obligarle a salir a recibir el Premio Príncipe de Asturias porque era lo justo. Sin él nuestra Selección no sería lo que es hoy.
 
Pero lo más emocionante lo vi el día que se fue. Vi hombres y mujeres de todas las edades llorar su marcha. Vi a los medios que le criticaron alabar su figura. Vi a la opinión pública reconocer sus méritos. Vi a la plantilla del Real Madrid, nuestro máximo rival, guardar un minuto de silencio antes de empezar el entrenamiento. Y me sentí honrado.
 
Vi a Iker Casillas salir emocionado a expresar sus condolencias. Vi los ojos de Xavi brillantes ante su imagen. Vi a Fernando Torres agradeciendo todo lo que hizo por él. Vi al Cholo decir que nunca olvidaría lo que aprendió bajo sus órdenes.
 
Reí escuchando las anécdotas de sus compañeros y amigos más cercanos y recordé todo lo que nos dio.
 
Somos afortunados por haberle tenido.
 
No estuvo siempre en nuestro equipo pero “Zapatones” siempre estuvo conmigo y sé que nunca se irá porque forma parte de mí.
 
Si quieres comprobarlo no tienes más que mirarme. Fíjate bien en mí y verás que, junto al oso y el madroño, cerquita de las estrellas, está Luis.
 


 
Firmado:
 
El Escudo del Atleti.


 

 

 

 

 

 

 

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