El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Relatos deportivos


EL ESPEJO DEL ALMA
EL ESPEJO DEL ALMA
EL BANQUILLO

Maria Villota
AMIGAS PARA SIEMPRE
AMIGAS PARA SIEMPRE
LA SEGUNDA OPORTUNIDAD
LA SEGUNDA OPORTUNIDAD
LA REINA DEL BARRIO
LA REINA DEL BARRIO
CÓMO SE LLAMABA ESE ACTOR
¿CÓMO SE LLAMABA ESE ACTOR?
EL MEJOR
EL MEJOR
LA CHICA DE AZUL
LA CHICA DE AZUL
RECUERDOS SIN LETRA
RECUERDOS SIN LETRA

 

 

Relatos Cortos

EL ESPEJO DEL ALMA


 
EL ESPEJO DEL ALMA
 

Inspirado en Brigitte Yagüe, Campeona del Mundo de Taekwondo en 2009.
 
La mano estaba rota. Adiós a los Juegos Olímpicos. Fue duro asistir a los combates en los que otras competían por las medallas con las que ella había soñado durante años. Aún así continuó entrenando. Poco a poco su mano mejoraba. Pero ella no. Tenía miedo de volverse a lesionar. Y eso fue justo lo que ocurrió. Pensó que todo había terminado y se planteó dejarlo para siempre. Observó la imagen que tenía delante mirándola fijamente.
 
-¿Dónde está Brigitte? – le dijo-. Porque la persona que veo frente a mí no es ella. Brigitte no se rinde fácilmente.
 
Después de aquello empezó a entrenar duro sin pensar en el dolor ni en la frustración. Le dolía, pero continuaba golpeando el saco, haciendo flexiones, apretando los dientes. La mano mejoró y también su ánimo. En el Mundial ganó a todas sus rivales, incluyendo a la Campeona Olímpica.
 
Esa noche, con las medallas resplandeciendo alrededor de su cuello, de nuevo se puso frente a la persona que le había recordado que no debía rendirse y le dijo:
 
-Lo logré. Soy Campeona del Mundo.
 
Y sonrió contemplando su propia imagen en el espejo.


 

EL BANQUILLO


 
EL BANQUILLO
 

Ajustó sus botas y echó un vistazo al banquillo visitante. Allí, junto a algunos de sus antiguos compañeros, estaba el entrenador que había recomendado su salida del club. En su nuevo equipo no aspiraban al título, todo lo contrario, la permanencia era su objetivo aunque a estas alturas de la temporada ya la tenían asegurada y soñaban con Europa. Algunos atribuían gran parte del éxito a sus goles y al carácter luchador con el que había contagiado a sus nuevos compañeros de vestuario. Volvió a mirar al banquillo, un lugar en el que no se había sentado en toda la temporada. Ahora demostraría por qué. La barrera ya estaba colocada, el árbitro pitó, disparó y gol.


 

AMIGAS PARA SIEMPRE


 
AMIGAS PARA SIEMPRE
 

Además de ser compañeras de clase éramos amigas. Mónica era la líder indiscutible, Gema la más sensible y yo estaba siempre en las nubes. Aquel día no fue una excepción porque cuando me quise dar cuenta aquel chico ya tenía el cuchillo en el cuello de Gema.
 
-¡Dadnos el dinero o mi amigo le raja el cuello!-dijo el otro chico. -¡Tranquilos! –dijo Mónica-, que yo os lo doy.
 
El chico agarró el brazo de Mónica pero ella en un par de movimientos se deshizo de él y le dejó doliéndose en el suelo. Rápidamente lanzó un golpe al del cuchillo desarmándole en un segundo y mandándole al piso con su amigo. Luego gritó:
 
-¡Corred!
 
Y salimos pitando. Desde entonces Gema y yo empezamos a hacer kárate, como Mónica.


 

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD


 
LA SEGUNDA OPORTUNIDAD
 

Primero fue un jugador prometedor. ¡La gran esperanza blanca del baloncesto! Pero la fama se le subió a la cabeza. De eterna promesa a jugador de segunda. El que estuvo en un equipo grande pero que no llegó a cuajar. Más tarde, se convirtió en un jugador en paro. Encontró una compañera inseparable: la botella. Comenzó a hundirse. Hasta que aquél entrenador de un equipo modesto le vio jugando en una cancha de barrio. Le ofreció una ficha y algo de dinero. Él aceptó porque lo que en realidad le ofrecía era una segunda oportunidad. Fue entonces, siendo ya un jugador veterano, cuando consiguió el título de jugador revelación. No le quedaba mucho tiempo en la élite pero se defendió dignamente y, al final, se retiró sabiendo que las estupideces te pueden conducir al fracaso y a la soledad pero que nunca es tarde para cambiar si encuentras a alguien que confíe en ti y, sobre todo, si crees en ti mismo.


 

LA REINA DEL BARRIO


 
LA REINA DEL BARRIO
 

Sólo había 7 para jugar. Los del otro equipo parecían más altos y más fuertes. Hasta sus botas parecían más duras porque en un encontronazo Jorge se lesionó. Perdían 1-0 y estaban con uno menos. Pablo le dijo al entrenador que sus hermana Vero estaba entre el público y podía sustituir a Jorge. El otro equipo no se opuso. Incluso algunos se sonrieron al verla saltar al campo. Dejaron de reír cuando Vero dio el pase del gol del empate y marcó el de la victoria. Nunca jugó como profesional, nunca levantó una copa de Campeones pero después de aquel día, en su barrio, no hubo más reina que Vero.


 

¿CÓMO SE LLAMABA ESE ACTOR?


 
¿CÓMO SE LLAMABA ESE ACTOR?
 

Ajustó el velcro de sus guantes y miró al césped. 2 a 0 a favor. Otro partido sin pena ni gloria en el banquillo.
 
-¿Cómo se llamaba ese actor? –pensó-. El de “Uno de los nuestros” con Robert de Niro, Ray Liotta y… ¿Cómo puedo acordarme de Ray Liotta y del otro no?...En el descanso llamo a mi madre que ella seguro que lo sabe.
 
Distraído con sus pensamientos ni se inmutó cuando el árbitro pitó penalti y expulsó al portero titular.
 
-¡Cambio! –gritó el entrenador-. Sal y páralo –le dijo.
 
Fue hacia la portería tranquilo, con la imagen en su mente del actor cuyo nombre no lograba recordar. Se colocó bajos los palos. Escuchó el sonido del silbato y su rival disparó. Justo cuando detenía el penalti gritó:
 
-¡¡¡Joe Pesci!!!


 

EL MEJOR


 
EL MEJOR
 

Durante su vida deportiva su talento natural le había bastado para triunfar. Lo que otros conseguían con mucho esfuerzo él lo lograba con el chasquido de sus dedos. Por eso, cuando supo el fatal diagnóstico, tuvo la certeza de que había llegado el momento de esforzarse y luchar por ganar el partido más importante de su vida. No había lugar para la tristeza ni la autocompasión pero sí para la lucha y la esperanza. Decidió trabajar muy duro aunque no consiguiera superarlo y se sintió orgulloso porque como dice la canción “la cosa más bonita que hay en el mundo es vivir cada segundo como nunca más”.


 

LA CHICA DE AZUL


 
LA CHICA DE AZUL
 

Se había cruzado con ella muchas veces, pero jamás habían hablado. Había olido su perfume, incluso una vez, en la cola del bar ella le había rozado con su melena. Conocía su voz. Los goles del Getafe eran más dulces si ella los cantaba. En su cuerpo la camiseta de su equipo parecía más bonita y en sus manos la bufanda del Geta volaba más ligera. Era la chica más guapa de Getafe. No faltaba a ningún partido. Él tampoco y a veces se preguntaba si realmente iba al Alfonso Pérez a ver a su Geta o a la chica de azul. Por eso esperaba verla en la Final. Estaba nervioso porque no conseguía encontrarla entre la gente. No estaban en su estadio y era complicado localizar a alguien entre la marea azul. Con la excusa de ir al baño la buscó entre los grupos de gente. Ya en el estadio la buscó con la mirada. A los pocos minutos el Getafe encajó un gol pero a él no le importó porque justo en ese instante, la vio. Y lo mejor de todo, ella también le vio a él. Estaba dos filas más atrás. Le saludó con la mano e hizo un gesto con los hombros como diciendo ¡qué se le va a hacer! Y entonces supo que aunque el Getafe no saliera campeón él sí había logrado una victoria.


 

RECUERDOS SIN LETRA


 
RECUERDOS SIN LETRA
 

Escuchó los primeros acordes del himno y a su mente acudieron todos los recuerdos. Paradójicamente, no lo habría conseguido sin pasar por tanto dolor: El accidente, la amputación, la culpa, la tristeza, la rehabilitación… Sin embargo, recordó con agrado los primeros entrenamientos, las primeras competiciones, las primeras victorias, la llama olímpica...
 
Observó el ascenso de la bandera y le pareció algo hermoso, como todo lo que había vivido en los Juegos Paralímpicos y agradeció que su himno no tuviera letra porque entre tantos recuerdos y la felicidad que sentía seguro que la habría olvidado.


 

 

 

 

 

 

 

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