El deporte es cultura - La cultura del deporte

Por Natalia Freire

La Deporteca

Vivir a contracorriente


Albert López CSD
Suelo llegar a todas partes, como vulgarmente se dice, "con la hora pegada al culo" porque en mi agenda siempre hay muchas tareas para realizar en el día y es muy difícil llegar con tiempo a todas partes pero algo me decía que no debía llegar tarde a mi cita de aquella mañana así que, cosa extraña en mí, llegué la primera a la sede del Consejo Superior de Deportes (CSD). Conozco el camino perfectamente porque he estado allí muchas veces para recibir o despedir a los deportistas que representan a España en todo tipo de deportes, especialmente, los olímpicos. Normalmente encuentro bastante tráfico y me cuesta aparcar. Pero aquel jueves se me dio muy bien. La convocatoria de prensa era, como en otras ocasiones, para escuchar a un deportista, un piloto que, además, era jugador de balonmano: Albert López Ortega.
 
Albert había escrito un libro en el que explicaba cómo el balonmano le había ayudado a convertirse en un buen piloto. Sólo que aquel joven de amplia sonrisa y mirada chispeante, llena de vida, no pilotaba un monoplaza ni una moto, pilotaba su vida y corría a toda pastilla para adelantarse a su gran rival, un bólido llamado cáncer. Albert era Piloto de un Cáncer.
 
Ése era el título del libro que presentaba aquella mañana soleada. Nada más leer ese título supe que el autor era un valiente. Pero al saber que sólo tenía 21 años, que se enfrentaba a su tercer diagnóstico de cáncer, que había comenzado a hacer un video blog en el que contaba su día a día y que había decidido vivir a contracorriente, supe que estaba ante una persona excepcional.
 
Albert López texto La historia de Albert está perfectamente relatada en su libro "Piloto de un Cáncer". En él cuenta sus inicios como jugador de balonmano y el importantísimo papel que la práctica de este deporte jugó a la hora de enfrentarse al cáncer. Cuenta cómo le ayudó a no ser egoísta y a pensar en equipo pero también a madurar, a ser disciplinado y generoso, a enfrentarse a los miedos y a tomar decisiones.
 
Albert decidió, tras ser diagnosticado de cáncer por tercera vez en su vida, en diciembre de 2014, no volver a tratarse con quimioterapia ni operar sus pulmones porque eso no garantizaba que fuera a seguir viviendo tras un tratamiento y una operación que seguramente también acabarían matándole. Decidió enfrentarse a este nuevo cáncer, que había reaparecido más feroz que nunca, del mismo modo que la segunda vez: con nutrición y buena actitud. Albert ya venció una vez al cáncer sin quimioterapia ni cirugía. ¿Por qué no iba a hacerlo otra vez? Y, mientras tanto, iba a vivir. A vivir intensamente y a realizar todos los sueños que pudiera; cuanto antes, mejor. Por eso inició su video blog, creó un hashtag, #viviracontracorriente, y escribió un libro, "Piloto de un cáncer" , en el que contaba toda su historia. Y nunca, nunca, perdió su sonrisa.
 
Nada más entrar en la sala habilitada en el CSD para la conferencia de Albert López le vi organizando y supervisando todo. Cerca de él, María, su novia, su copiloto, ayudando en todo lo que necesitaba, y David, su hermano y representante de el ejército de Albert que era cómo él se refería a sus familiares y amigos, esa gente entregada a su causa que le apoyaba y que no discutía ni cuestionaba ninguna decisión de Albert porque él pilotaba su vida, no ellos.
 
La conferencia fue impresionante. Nos contó su historia y que esperaba los resultados de un bulto que le habían quitado en la parte de atrás de su cabeza. Cuando los tuviera sabría si seguía jugando el partido, luchando por una nueva victoria, o el cronómetro avanzaba hacia el final del encuentro en los próximos meses, quizás, semanas. Y lo dijo con una tranquilidad y una calma que jamás pensé que exstiera en un muchacho de 21 años.
 
Suelo ser muy preguntona pero, tras escuchar a Albert, me quedé sin palabras. Cuando recuperé el aliento con mi atención puesta en su extraordinaria sonrisa, conseguí preguntarle algunas cosas. No podía perder la oportunidad de preguntar a ese chico, a ese niño de 21 años de aspecto frágil que miraba con sus ojos claros, cada instante de su vida, a la cara oscura de la muerte con valentía y sin perder la sonrisa. Cada respuesta a mis preguntas llevaba al mismo camino: La vida es un regalo. No debemos desperdiciarla. Debemos amarla y compartirla con los que nos rodean. Eso nos hace mejores. Y vale la pena.
 
Tras la conferencia de prensa, Albert y María se marcharon a a Jerez a ver, a vivir, las carreras de MotoGP. Aleix Espargaró les había invitado a pasar allí, en su box, el fin de semana. Aleix también se emocionó al conocer la historia de Albert y quiso conocerle en persona. Como Antonio García, uno de nuestros Hispanos que en el pasado Mundial se puso una camiseta en la que se leía Forza Albert #viviracontracorriente
 
Puede que alguien piense al leer su libro que Albert, al no ponerse en manos de los médicos, decidió dejarse morir. Yo creo que lo que Albert decidió fue vivir intensamente el tiempo que le quedara. Decidió vivir a contracorriente. Y lo consiguió.
 
viviracontracorriente.com
 

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