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Por Natalia Freire

La Deporteca

Rock&Roll y Mayonesa



 
Rock&Roll y Mayonesa

 

En el festival Cultura en Rojo y Blanco 2016 se reunieron en una mesa los periodistas Julio Ruiz, Santiago Segurola, Pedro Simón y Luis Fuentes para hablar de música y fútbol.
 
Julio Ruiz propuso asociar un grupo o estilo de música al Atlético de Madrid. Segurola dijo que era The Who. Luis Fuentes indicó que bien podría ser los Ramones y Pedro Simón afirmó que, sin lugar a dudas, el Atleti era música en directo. Todos coincidieron en que el equipo de las rayas canallas era Rock&Roll.
 
Cuando el Mono Burgos se convirtió en portero del Atlético de Madrid el Rock&Roll se instaló en el vestuario. Allí se podían escuchar continuamente las canciones de su banda, Garb , el tema de los argentinos Super Ratones, Cómo estamos hoy con el que motivaba a sus compañeros en el año del Centenario y, por supuesto, toda la discografía de AC/DC.
 
Germán Burgos puso en marcha una maquinaria rocanrolera para educar y curar los oídos de los futbolistas rojiblancos castigados durante mucho tiempo con esa fórmula del éxito que desvela Aldo Narejos en su canal de YouTube, esa que nos quiere imponer la industria musical en su empeño de ahogar en mediocridad a la inmensa mayoría de los consumidores de música. Pero el Atlético de Madrid no es un equipo que se deje llevar por las corrientes mayoritarias.
 
No obstante, cuando el Mono se retiró dejó en el Manzanares un vacío de riffs y solos de guitarras que fueron reemplazados por ritmos repetitivos y sincopados con letras pegadizas y facilonas.
 
Es curioso que esa época de bachata y reggaetón coincidiera con el momento en el que el equipo hacía un fútbol soso, sin sustancia, tan sólo aliñado de vez en cuando por apariciones de genios como Torres, Forlán y ese muchachito que se fue al Manchester City.
 
Rock&Roll y Mayonesa Los genios se marcharon y el equipo comenzó un peregrinar por la vulgaridad y el conformismo hasta el punto de hacernos pensar que nunca más sonaría Rock&Roll en el Calderón más allá de los conciertos de los Rolling Stones y que estábamos abocados a un doloroso y patético final a ritmo de Andy y Lucas, Enrique Iglesias o Cali y el Dandee.
 
Y cuando más oscuro se hacía el futuro, se produjo el advenimiento de Diego Pablo Simeone, nuestro Jesucristo Particular. A su lado, el conde del Funk, el duque del Cool, el ayatola del Rock and Roll: Germán Adrián Ramón el Mono Burgos. Y no vinieron solos. La Banda del Cholo está compuesta por músicos de calidad.
 
Desde su llegada el Atleti ha vuelto a sonar a Rock&Roll. En la última temporada ha habido rock hasta en la megafonía del Calderón. Mientras nos comíamos el bocata en el descanso o soltábamos los nervios charlando con los compatriotas de la Nación Atlética, Dany, el responsable de la megafonía, ha hecho sonar La Grange de ZZTop, Bad To The Bone de George Thorogood, Fortunate Son de la Creedence Clearwater Revival y un amplio repertorio de los AC/DC entre los que destacan el Thunderstruck, el Back In Black y el Highway to Hell.
 
Rock&Roll y Mayonesa El Rock también ha sonado durante los partidos porque los cánticos de la afición impulsados desde el Fondo Sur, la casa del Frente Atlético, han llenado de ritmos enérgicos cada encuentro y ha contagiado a los jugadores cuando se sentían desfallecer. Y como cierre apoteósico del concierto vivido en cada partido, al abandonar el estadio, felices y orgullosos de los nuestros, ha sonado Maneras de Vivir de Leño , ese himno no oficial que acompaña al Atleti desde que tengo uso de razón. Y es que el Atleti es Rock&Roll porque el Rock es rebeldía y de eso siempre ha habido mucho en el Calderón.
 
En los próximos días, mientras contamos las horas y los minutos que faltan para la Final de Milán, vamos a poner en marcha la parafernalia antigafe. Algunos ya la tienen funcionando a pleno rendimiento. De eso nos hablaba Juan Esteban Rodríguez en su artículo en estoesatleti.
 
Muchos pensáis que no debemos repetir nada de lo que hicimos en 2014 o que debemos hacer esto y lo otro para que la suerte nos acompañe en Milán. No os canséis. La Champions de Lisboa se escapó por otra razón.
 
El autobús que trasladaba a los jugadores desde el hotel hasta el estadio de La Luz circulaba lentamente por el aparcamiento subterráneo del estadio. En su interior, los jugadores y cuerpo técnico golpeaban las ventanas como si de un ritual indio se tratase. Parecía que dentro sonara una melodía que evocaba los tambores de guerra llamando al pueblo sioux a pelear hasta el último aliento contra el hombre blanco.
 
Sin embargo, cuando las puertas del autobús se abrieron, en su interior no sonaba AC/DC. No sonaba Iron Maiden. No sonaba, ni siquiera, U2. Sonaba la MAYONESA.
 
Después de eso, era imposible que el Atleti ganara aquella Champions.
 
¡¡Larga vida al Rock&Roll!!
 

Rock&Roll y Mayonesa

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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